FABULA
EL TRABAJADOR Y SU GRAN DESCUIDO
Yo estaba en el área de mantenimiento como «Técnico electromecánico», grado que, pomposamente decía mi título de bachiller industrial, y pasaba bastante ocupado durante el día, y aveces para estar ocupado cuando no había mucho que hacer y por curiosidad natural yo comencé a volverme aprendiz de algunas de las máquinas entre las cuales se contaba la ralladora de papel. La fábrica tenía dos ralladoras, ambas viejas, las cuales hacían un gran estruendo cuando se ponía en funcionamiento. A veces uno de los discos de bronce se aflojaba en la barra y comenzaba a bailar, arruinando una raya,entonces había que parar la máquina y ajustar el disco en la barra, a veces solo era una pequeña interrupción, entonces había que limpiar el disco en movimiento con un algodón empapado en alcohol para eliminar el punto de grasa.
Una noche me di cuenta de que estaba saliendo una raya punteada del lado extremo derecho y me acerqué con un algodón empapado a limpiar el disco de ese lado y fui sin carcasa protectora, a mi me gusta usar las camisas grandes y holgadas aunque yo fuera muy flaco, cuando me agaché con el algodón en la mano para limpiar el disco no me percaté que parte de me camiseta se acercaba al sistema de ruedas dentadas que de repente mordieron un trozo de tela de mi camiseta y la estrujaron halándome hacia adelante y abajo. Afortunadamente la máquina se trabó con la cuña que la tela le hizo y yo me detuve a unos escasos dos centímetros de la rueda dentada mayor, la cual quedó casi tocándome la nariz gracias a que mi amigo se dio cuenta de lo que me paso, rápido cortó la camiseta dejándome un enorme agujero circular y desconectó la máquina que casi me destroza.
Piensa bien y evalúa toda la situación antes de proceder a cualquier cosa. Y sobre todo si vas hacer un trabajo usa la debida protección.